La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria  que afecta al 20% de los niños y casi al 3% de la población adulta y es causante de un fuerte impacto en su calidad de vida. Cada vez diagnosticamos más casos, ya que la incidencia de dermatitis atópica se ha duplicado en los últimos 20 años, especialmente en medios urbanos. La dermatitis atópica forma parte de la tríada atópica (dermatitis atópica, asma y rinoconjuntivitis).

Dermatitis atopica

Los pacientes afectados por dermatitis atópica presentan piel seca y zonas de la piel enrojecidas (eccemas) que producen un intenso picor. Estos pacientes presentan también un riesgo aumentado de infecciones cutáneas, ya que la producción de péptidos antimicrobianos está reducida en estos pacientes. La enfermedad cursa a brotes, alternando periodos de estabilidad con otros de aparición de lesiones.

Las características de las lesiones de dermatitis atópica varían en función de la edad del paciente. Durante las primeras semanas de vida es frecuente la afectación de las mejillas y de la zona del cuello. En edad infantil es característica la afectación de pliegues y flexuras(por detrás de los codos y de las rodillas), que tienen a engrosarse por el rascado crónico.

La mayoría de las dermatitis atópicas debutan en el primer año de vida (hasta el 60% se manifiestan durante este primer año de vida). En muchos pacientes la enfermedad desaparece tras la pubertad, mientras que en otros continúa de por vida. Sin embargo, no podemos olvidar que existen pacientes que debutan con dermatitis atópica ya en la edad adulta.

En cuanto a las causas que la originan se sabe que existe una predisposición genética y una alteración inmunitaria. Asimismo, también está alterada la función barrera que posee la piel en los pacientes con dermatitis atópica, como consecuencia de la reducción de lípidos (principalmente ceramida) en la epidermis. Esta alteración en la barrera cutánea provoca una puerta de entrada a diferentes tipos de alérgenos. Comentar también que algunos de los pacientes con dermatitis atópica son portadores de mutaciones en el gen de la filagrina. La filagrina es una proteína fundamental para la correcta formación y función de la barrera cutánea. Los pacientes con dermatitis atópica que son portadores de mutaciones en el gen de la filagrina presentan un riesgo mucho mayor de presentar infecciones cutáneas con respecto a aquellos que no poseen dicha mutación, y a menudo presentan una dermatitis atópica más severa.

Recientemente se ha puesto en evidencia que los pacientes con niveles bajos de vitamina D, presentan una mayor probabilidad de tener dermatitis atópica. Asimismo, hay estudios que demuestran una marcada mejoría de las lesiones de dermatitis atópica en los pacientes que reciben suplementos de vitamina D.

Otro estudio reciente llevado a cabo en EEUU, demostró que la hidratación diaria desde el nacimiento previene el desarrollo posterior de dermatitis atópica en pacientes predispuestos. En nuestra consulta nos mantenemos totalmente actualizados de los avances que tienen lugar en nuestra especialidad.

Dentro de los posibles tratamientos se encuentran: corticoides tópicos, antihistamínicos orales, inhibidores de la calcineurina, antibióticos orales, fototerapia e inmunosupresores sistémicos entre otros. Asimismo, también resulta fundamental explicar una serie de medidas de higiene, jabones que deben de utilizarse, prendas de vestir, etc; que deben llevar a cabo estos pacientes para mantener a raya su enfermedad.

En nuestra consulta tenemos una amplia experiencia en el tratamiento de la dermatitis atópica, tanto en pacientes pediátricos como en adultos. No dudes en consultarnos si tienes cualquier tipo de duda.