El melanoma representa tan sólo del 3-5% del total de los cánceres de piel. Sin embargo, el 65% del total de los fallecimientos por cáncer de piel son debidos al melanoma. La edad media al diagnóstico es de 50 años, pudiendo aparecer tanto en pacientes más jóvenes como mayores. La incidencia de melanoma ha aumentado en los últimos años de forma alarmante.

Por lo general el melanoma no suele doler ni tener síntomas hasta que no se extiende y afecta a otros órganos. Clínicamente se puede apreciar como una mancha que crece progresivamente, de forma irregular y asimétrica, y que habitualmente presenta una tonalidad marronácea o negruzca (o una combinación de ambas). El melanoma puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo siendo más habitual en espalda en hombres, en las piernas en las mujeres y en la cara en personas mayores.

Los factores de riesgo para desarrollar un melanoma son: antecedentes personales o familiares de melanoma, presentar una piel de tonalidad clara (fototipo I ó II), haberse quemado en muchas ocasiones durante la infancia, presentar un gran número de nevus (lunares) y estados de inmunosupresión (por ejemplo pacientes trasplantados renales). Si se cumplen alguno de estos factores de riesgo, sería recomendable realizar un seguimiento por un dermatólogo de forma periódica.

La dermatoscopia digital es efectiva en la detección precoz del melanoma en pacientes de alto riesgo, así como para evitar extirpaciones innecesarias. La dermatoscopia digital consiste en tomar imágenes por ordenador de los lunares, lo cual hace posible realizar controles periódicos y apreciar cualquier mínimo cambio que pueda estar teniendo lugar. En nuestra consulta contamos con un sistema potente de dermatoscopia digital: el Molemax. Esta es la técnica más eficaz de la que disponemos hoy en día para la vigilancia de lunares.

Es importante destacar que el melanoma se puede desarrollar a partir de un nevus (lunar), así como sobre piel sana (aparece una mancha que va aumentando de tamaño en una zona de la piel donde previamente no había nada).

El pronóstico va a depender fundamentalmente de lo avanzada que esté la enfermedad en el momento del diagnóstico y en concreto del índice de Breslow. El índice de Breslow mide la profundidad que han alcanzado en la piel las células tumorales del melanoma y se indica en milímetros. Cuando éste índice es menor a 1mm, el pronóstico por lo general es muy bueno. Sin embargo, cuando este índice aumenta y la profundidad es mayor, la probabilidad de que el melanoma presente afectación de ganglios linfáticos y/o afectación de órganos a distancia (metástasis) aumenta. Por desgracia, cuando el melanoma se diagnostica avanzado y presenta metástasis a distancia, el pronóstico es muy malo.

El tratamiento del melanoma consiste en la extirpación de la lesión con márgenes de seguridad. Según lo avanzado que esté el melanoma en el momento del diagnóstico, puede ser necesario llevar a cabo una linfadenectomía (extirpación de ganglios linfáticos) y/o la administración de diversos agentes quimioterápicos.